Imagen del videojuego SimCity (2013, Maxis)

Coronavirus y SimCity™: Trabajar unidos

El último SimCity (Maxis, 2013) me viene a la mente en estos días tristes para la humanidad. Su modo multijugador nos enseña qué ocurre cuando nuestra ciudad pese a tener los mejores servicios sanitarios de la zona puede complicarse por culpa de la urbe vecina.

Una de las novedades del último simulador de ciudades de EA ha sido el modo multijugador. Explicado en grandes pinceladas: cada alcalde tiene parte de un gran terreno común para crear y gestionar su ciudad. Puedes prestar o solicitar servicios como ambulancias, bomberos, agua, electricidad, etc. a la ciudad vecina; así ahorras espacio del terreno para crear otros bienes ya que en este juego el terreno disponible para ampliar la ciudad es pequeño – en comparación con otros títulos anteriores o el que nos ofrece su competidor Cities: Skylines (Colossal Order, 2015) – y optimizar cada metro es importante.

El problema y la cuestión del titular es que no solo se comparten bienes y servicios o la afluencia de turistas que aportan economía a la ciudad sino también criminales o basura provocando que tengamos que invertir más en seguridad y gestión de residuos. Y aquí está el problema: En mi experiencia en varias partidas, motivo por el cual dejé de jugarlo – y por consiguiente perjudicando a los restantes -, fue que al estar jugando con gente desconocida tarde o temprano dejaban la ciudad a su libre albedrío. Poco a poco, al no haber nadie gobernando se iba degradando provocando que aumentara la criminalidad y esta traspasara sus fronteras para acabar en mi terreno. Mayor era el problema cuando poco a poco los demás jugadores se desconectaban y quedaba yo solo entre ciudades críticas obligándome a preocuparme por la criminalidad local y ahora por la internacional.

La solución se encuentra en trabajar juntos o hacerlo individualmente

Este ejemplo se puede trasladar a una situación local entre vecinos del mismo barrio, entre pueblos y ciudades o entre países – en ciertas situaciones gestionar una comunidad de vecinos es parecido a la de un país -.

¿De qué sirve que nuestra ciudad dedique recursos y esfuerzos en detener la criminalidad interna si la ciudad de al lado no frena la suya? o lo que es exactamente lo mismo pero desde nuestra situación particular real: ¿De qué sirve qué España aplique leyes para la lucha de la pandemia si Reino Unido aplica la estrategia diferente del sálvese quién pueda? (en la actualidad, Reino Unido ha cambiado su postura a una semejante a la de sus vecinos, pero sigue habiendo otros países que hacen caso omiso a la instrucción global).

Se me ocurren dos formas de afrontar el problema: Una es que todo participante de la unión de ciudades se pongan de acuerdo y se apliquen medidas globales que afronten los problemas individuales de cada ciudad/país en conjunto. Básicamente la idea de la Unión Europea original, lo que se traduce en ciudades que comparten recursos sanitarios y de seguridad como un estado de estados respetando la autonomía de cada uno pero con un apoyo en común en caso de necesidad.

O, se cierran las fronteras para reducir la entrada y salida de contaminados en el caso del COVID-19 y criminales en el del videojuego – en este último caso estaríamos hablando de jugar offline -. Y comenzar una época de desglobalización y desconfianza al extranjero. Un rumor que también surge de la Unión Europea sobre su forma de gobernar y dejar sin protección a los países más afectados.

Sea como sea, y la reflexión que tengamos cada uno, aunque el objetivo de los videojuegos comerciales es el entretenimiento y por ello a pesar de los intentos no pretende acercarse al realismo nos ayudan a entender o a simular lo que ocurre en nuestra realidad y con ello hacernos partícipes de lo que realmente nos debe importar: nuestro futuro.

Deja un comentario